El pasado 6 de noviembre, en la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales se llevó a cabo un homenaje a Alfredo Ardila y a Rubén Ardila, dos investigadores que sirvieron como base de fundacional de una psicología colombiana y regional hablada en español y en clave de Latinoamérica.

Rubén Ardila fue el principal impulsor de la psicología experimental y del análisis del comportamiento en el país. Promovió una formación científica rigurosa, fundó asociaciones y revistas académicas, y consolidó la investigación psicológica como una ciencia empírica y aplicada a los problemas sociales. Su obra teórica y su labor institucional definieron una identidad latinoamericana para la psicología, comprometida con el desarrollo humano y la educación.

Alfredo Ardila, por su parte, introdujo y desarrolló la neuropsicología en la región, integrando los estudios del cerebro, el lenguaje y la cognición. Su trabajo permitió adaptar las pruebas y teorías neuropsicológicas al contexto cultural hispanohablante, y formó a varias generaciones de profesionales que hoy continúan su legado. Su enfoque interdisciplinario vinculó la psicología con la neurología, la lingüística y la antropología, fortaleciendo el diálogo entre la ciencia y la comprensión de la mente humana.

El homenaje, realizado en la sede de la Academia en Bogotá y transmitido de manera virtual, reunió a familiares, colegas, discípulos y representantes de distintas universidades del país y del exterior. El evento fue presidido por la doctora Helena Groot, vicepresidente de la Academia, quien destacó en sus palabras de apertura “el legado intelectual y humano de dos científicos que abrieron caminos para el estudio del comportamiento y del cerebro desde una perspectiva interdisciplinaria y humanista”.

En representación de la familia, el doctor Enrique Ardila compartió un mensaje de agradecimiento y una semblanza fraterna que evocó desde su mirada como hermano la pasión, la disciplina y el compromiso de los homenajeados con la ciencia del país.

Durante la jornada se realizaron semblanzas de ambos académicos a través de la voz de la Doctora Mónica Rosselli, co-investigadora y esposa del doctor Alfredo Ardila y de Andrés Perez, discípulo académico de Rubén Ardila.

En los conversatorios que siguieron a las semblanzas se habló de la “pereiranidad” de Alfredo y la fascinación de Rubén por la cultura egipcia. De la dedicación de Alfredo a sus pacientes y la entrega de Rubén a sus pupilos y la manera como ambos desde su respectiva orilla de las ciencias del comportamiento construyeron una trayectoria de gran valor.

El evento concluyó con las palabras de David Ardila, hijo de Rubén, quien expresó su gratitud hacia la Academia y resaltó el reconocimiento de las virtudes del trabajo como actividad de vida presentes en su padre y su tío. “La curiosidad sin permiso de ambos” es quizá su mayor lección y el legado más profundo que nos dejan estos grandes científicos en todo el sentido de la palabra.

Por Karen Corredor