Bogotá / Antártida, febrero de 2026.
Un equipo liderado por el profesor Carlos Alberto Vargas Jiménez, de la Universidad Nacional de Colombia y presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, está desarrollando en la Antártida un experimento que busca responder una pregunta clave para la seguridad de las comunidades: ¿podemos detectar señales tempranas antes de un sismo o una erupción volcánica?
La investigación consiste en instalar estaciones científicas que funcionan como “oídos” del planeta. Estas estaciones combinan dos tipos de medición:
- Magnetotelúrica, una técnica que “lee” el subsuelo midiendo cómo se comportan campos naturales de la Tierra para estimar la resistividad eléctrica bajo la superficie (una propiedad que puede cambiar cuando hay fluidos, calor o movimiento de rocas).
- Sensores de gases como CO₂, metano e hidrógeno, que pueden variar cuando ocurren procesos geológicos profundos.
El objetivo es identificar anomalías que podrían aparecer antes de actividad tectónica o volcánica en la Península Antártica y en islas cercanas.
¿Por qué la Antártida?
La Antártida es uno de los pocos lugares del mundo con un “silencio” electromagnético excepcional: hay muy poca interferencia de señales humanas (antenas, redes, industria). Eso la convierte en un laboratorio natural ideal para calibrar y probar métodos de monitoreo que, si se validan, podrían aplicarse en otras regiones del planeta con riesgo sísmico o volcánico.
Una red que crece
Hasta ahora se han instalado cuatro estaciones:
- Isla Marambio (en operación desde 2020)
- Base Esperanza
- Islas Orcadas del Sur
- Isla Petrel, instalada en enero de 2026
Durante 2026, en colaboración con el Instituto Antártico Argentino, se espera instalar una nueva estación en Isla Petrel, completando una red de cinco estaciones. Con esta red, el equipo busca mejorar la capacidad de detectar señales precursoras con suficiente antelación, y avanzar hacia sistemas de monitoreo más eficaces.
Ciencia que inspira y protege
Además de su impacto científico, el proyecto es una invitación a las nuevas generaciones: la geofísica permite comprender la Tierra y contribuir a reducir riesgos. La investigación en lugares extremos —como la Antártida— demuestra que la ciencia colombiana puede aportar a desafíos globales y formar talento joven en tecnologías avanzadas, trabajo interdisciplinario y cooperación internacional.
“Investigar la Tierra es también una forma de cuidarnos. Este tipo de estudios ayuda a entender procesos que ocurren en profundidad y a mejorar herramientas para el monitoreo de riesgos”, señala el equipo.



Estrellas azules: estaciones geofísicas que están funcionando
Estrella roja (Carlini) próxima a instalarse en 2026.
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Prof. Carlos Alberto Vargas J.
• Leader of the Geophysical Research Group, Department of Geosciences, Universidad Nacional de Colombia at Bogotá
• President of the Colombian Academy of Exact, Physical, and Natural Sciences
• Chief of the Regional Focal Point, Latin American and Caribbean, International Science Council (ISC)
