ACADEMIA COLOMBIANA DE CIENCIAS EXACTAS, FÍSICAS Y NATURALES

Miembro del Colegio Máximo de las Academias de Colombia

Jorge Alvarez Lleras (Presidente de 1936 a 1949)

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Nació en Bogotá el 16 de abril de 1885 en el hogar formado por Don Enrique Álvarez Bonilla y Doña Elena Lleras Tirana. Su padre, oriundo del departamento de Boyacá, se dedicó al periodismo, al desarrollo de actividades literarias y al ejercicio de la política. Integró la Comisión para la Historia Nacional, hoy Academia Colombiana de Historia, en calidad de miembro de número desde su fundación en 1902 hasta la fecha de su fallecimiento en 1913. Entre sus escritos destacan la biografía de Camilo Torres y algunas notas biográficas sobre la familia de éste personaje, así como el libro intitulado “Historia documentada de Colombia”.

Su abuelo materno, don Lorenzo María Lleras, fue periodista político, poeta y docente. Dirigió el Colegio de Nuestra Señora del Rosario y fundó el del Espíritu Santo, institución en la cual se organizaron las primeras representaciones escénicas del Teatro Nacional. Por otro lado, su abuela materna era hermana del naturalista José Jerónimo Triana, otra de las figuras cimeras de la historia natural en Colombia. Dentro de esta rama familiar por lo menos dos nombres más son de obligatoria mención: el del bacteriólogo Federico Lleras Acosta y el del geólogo y mineralogista Ricardo Lleras Codazzi.

Jorge Álvarez Lleras cursó estudios secundarios en el Colegio Nacional de San Bartolomé, del cual se graduó como Bachiller en 1901. Inició sus estudios universitarios en la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de la Universidad Nacional al lado de su maestro y por mucho tiempo compañero de trabajo Julio Garavito Armero. Optó el título de Ingeniero Civil el 1 de diciembre de 1906, e inmediatamente después se vinculó a la Biblioteca Nacional, donde ejerció el cargo de director desde mediados de 1906 hasta finales de 1907.

En 1903, asume el cargo de secretario de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Nariño, institución en el que permanece hasta 1910. En este claustro desarrolla, paralelas a sus actividades administrativas, tareas docentes.

Entre los años de 1911 y 1912 tuvo la oportunidad de ejercer técnicamente la profesión de ingeniero en la construcción del ferrocarril de Antioquia, cargo del cual se retiró para ocupar uno similar en Bogotá en la Dirección de Obras Públicas Departamentales.

Regresa nuevamente a la docencia como miembro del cuerpo de profesores de la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de la Universidad Nacional, en la cual dirigió las cátedras de ferrocarriles e hidráulica.

A finales de 1914 fue designado por el gobierno nacional ingeniero ayudante del doctor Julio Garavito en el Observatorio Astronómico Nacional.En cumplimiento de la ley 74 de 1916 le correspondió dar inicio a las tareas de organización del Servicio Meteorológico Nacional, en vista de las precarias condiciones de salud mostradas por Garavito. Álvarez permanece en este cargo por un año, al cabo del cual viaja a Europa y Estados Unidos atendiendo la solicitud que le hiciera el gobierno nacional de buscar información y observar ejemplos para la organización del Servicio Meteorológico. Durante su permanencia en Europa realiza contactos con varias organizaciones científicas, algunas de las cuales lo eligen miembro correspondiente.

A su regreso de Europa en 1921 se desempeñó como ingeniero director de la Oficina de Ferrocarriles y Carreteras Nacionales del Ministerio de Obras Públicas, y asumió nuevamente sus cátedras en la Facultad de Matemáticas e Ingeniería de la Universidad Nacional.

En 1923 recibió una nueva solicitud del gobierno nacional para realizar una exploración de la intendencia del Chocó con el fin de diseñar vías de comunicación en la zona, y aunque llevó a cabo un trabajo riguroso de planeación vial, aprovechó su estancia en el lugar para adelantar un análisis de las condiciones físicas y sociales de la intendencia. Este trabajo aparece publicado en varias entregas del Boletín de la Sociedad Geográficade Colombia.

En 1924 fue jefe de la Sección de Compras de Materiales del Ministerio de Obras Públicas y en 1925 ingeniero interventor en el montaje del puente de Girardot.

Fue designado miembro de la Sociedad Colombiana de Ingenieros el 17 de marzo de 1914. En la junta directiva de dicha institución desempeñó varias posiciones de importancia, entre las cuales cabe mencionar la siguientes: director de la revista Anales de Ingeniería, en los años 1916, 1920, 1921, 1922, 1924, 1931, 1932, 1935 y 1947; bibliotecario en 1915; secretario en 1917; secretario suplente en 1920; presidente en 1925; delegatario en 1926; director suplente de los Anales en 1933; y presidente honorario en 1947.

En 1927 fue nombrado interventor en la obra de Bocas de Ceniza en el río Magdalena. Su desacuerdo respecto a la forma como se estaban manejando los recursos lo obligan a retirarse y a denunciar desde sus artículos en los Anales de Ingeniería sus opiniones en relación al caso. En 1928 viaja a Estados Unidos para asumir el cargo de cónsul de Colombia, y para llevar a cabo la corrección de textos de las Escuelas Internacionales por Correspondencia en Scraton.

A su regreso a Colombia en 1930 es nombrado director del Observatorio Astronómico Nacional para zanjar la disputa originada a la muerte de Garavito por el control de la entidad, entre el gobierno de Suárez y la Sociedad Colombiana de Ingenieros. Desde el momento en que toma posesión de su cargo da inicio las labores de reconstrucción en el edificio que permanecía según Rodrigo Noguera en una crítica situación de abandono. En el edificio se construyó una casilla de cemento con abertura meridiana en cuyo piso se armó una viga de unas 12 toneladas, la cual soporta 2 pilastras sobre las que se montaron un anteojo de pasos meridianos y un círculo meridiano; la cúpula de la torre principal se levantó dos metros y se montó sobre ruedas que resbalan sobre un riel circular y se la dotó además de un mecanismo electrónico para su giro, construido por el mismo Álvarez con elementos improvisados.

Durante la larga permanencia, que se prolongó por espacio de dieciséis años, al frente de esta entidad, las instalaciones del observatorio se destinaron no sólo a actividades astronómicas, sino que además sirvieron como sede a la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y a la Sociedad Geográfica de Colombia durante sus primeros años de funcionamiento.

Colaboró estrechamente en la fundación de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, creada por la ley 24 de 1933, y reglamentada por los decretos 424 de 1934 y 1218 de 1936. Ocupó la Presidencia de esta corporación desde mismo momento de su fundación en 1936 hasta 1949, y fue además el conductor de la revista, cuyo primer número se publicó en diciembre de 1936.

En 1940 la Academia Colombiana de Historia comisionó a los académicos Daniel Ortega Ricaurte y Daniel Arias Argáez para estudiar la candidatura a miembro correspondiente Álvarez Lleras. Dicha candidatura fue ampliamente recomendada por los dos comisionados y en comunicación del día 3 de septiembre de 1940 Álvarez Lleras acepta la designación. A esta distinción debe sumársele la vinculación a la Academia Colombiana de la Lengua el día 12 de abril de 1942.

Fue presidente del Ateneo Nacional de Altos Estudios, organizado por el Ministerio de Educación y miembro la Sociedad Colombiana de Etnología, fundada por iniciativa del profesor Paul Rivet.

Álvarez Lleras fue un hombre de filiación conservadora y recios principios católicos heredados de su familia, un hombre que practicó la ingeniería técnica y que se preocupó también por problemas teóricos en las copiosas páginas que componen sus literatura. En ellas se trataron temas de astronomía, meteorología, cálculo, física y geografía. Escribió también varias notasbiografías de Julio Garavito y Humboldt. Tampoco escaparon a su pluma las reflexiones políticas y sociales.

Tiempo después de recibir la Orden de Boyacá en el grado de oficial, de manos del presidente Mariano Ospina Pérez el día 29 de mayo de 1947, su salud comienza a decaer de manera constante. En 1949 tuvo que dejar las labores académicas que le comprometieron a lo largo de su vida. Por su parte, la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y el Observatorio Astronómico Nacional lo distinguieron como presidente honorario, en agradecimiento por la labor científica que desarrollo en cada una de estas corporaciones. Falleció al lado de los suyos el 20 de abril de 1952.

 

BIBLIOGRAFÍA

Batemán, A. D. 1952. “Jorge Álvarez Lleras”. Rev. Acad. Colomb. Cienc. Bogotá. 8(32): III-X.

Ortega R., D., y Arias A., D. 1941. “Miembros Correspondientes”. (Sobre la candidatura, para miembro correspondiente de la Academia Colombiana de Historia). Boletín de Historia y Antigüedades. Bogotá. 28(315-316): 174-180.

 

Tomado de:

Medina Muñoz, L. R. 2000. Tradición Académica. Diccionario biográfico y bibliográfico de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Edición Especial, pags. 93-95. Publ. Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Bogotá, D.C.

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